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La ONU ha celebrado en Madrid la Conferencia Internacional sobre la educación en relación con la libertad de religión o de convicciones, la tolerancia y la no discriminación. La declaración final ha incidido, entre otros temas, sobre la necesidad de que los estados establezcan y apliquen políticas educativas que contribuyan a la erradicación de los prejuicios y de concepciones incompatible con la libertad de religión; o sea, que garanticen el pluralismo y el respeto a la diversidad en materia de religión y de convicciones. Marcello Pera en el libro Raíces expone que en cuestión religiosa un aspecto fundamental para todas las culturas es el respeto a lo que para el otro es sagrado, y particularmente el respeto a lo sagrado en el sentido más alto, a Dios, algo que es lícito suponer que se dé también en el que no está dispuesto a creer en Dios. Cuando se viola este respeto, se pierde algo esencial de una sociedad.
En nuestra sociedad actual se multa a quien deshonra a Israel, se multa también a cualquiera que ofenda al Corán y las convicciones del Islam, en cambio cuando se trata de Cristo y de lo que es sagrado para los cristianos, entonces la libertad de opinión aparece como el bien supremo, y limitarlo sería amenazar o incluso destruir la tolerancia y la libertad en general. Pero la libertad de opinión encuentra su límite en esto: que no puede destruir el honor y la dignidad del otro; no es la libertad para mentir o para destruir los derechos humanos. Como señala Toynbee, el destino de una sociedad depende de minorías creativas, los cristianos creyentes deberían considerarse como una base de estas minorías creativas y contribuir a que Europa recobre de nuevo lo mejor de su herencia y esté así al servicio de la humanidad entera. Benedicto XVI señala que la fidelidad a los valores tradicionales y a los conocimientos que los sustentan es tachada de intolerancia, mientras que el patrón relativista se erige en obligación; es muy importante oponerse a esta constricción de una nueva seudoilustración que amenaza a la libertad de pensamiento así como a la libertad religiosa.
Teniendo presente las numerosas preocupaciones y recomendaciones relativas a la educación se subraya, en la mencionada Conferencia de la ONU, la urgente necesidad de fomentar y respetar la libertad de religión o de convicciones para fortalecer la paz, la comprensión y la tolerancia entre individuos, grupos y naciones y para el desarrollo del pluralismo cultural, particularmente a través de la educación. Estima que todas las religiones o convicciones tienen una dignidad y un valor que deben ser respetados y salvaguardados y que, en su variedad fecunda y en la diversidad y la influencia recíproca que ejercen unas sobre otras, forman parte del patrimonio cultural de la humanidad. Considera que las jóvenes generaciones deben ser educadas en un espíritu de paz, tolerancia, comprensión mutua, respeto a la libertad de religión o de convicciones de los demás y que deben ser protegidas contra cualquier forma de discriminación fundada en la religión o las convicciones. Estima que cada Estado debería establecer y aplicar políticas de educación cuyo objetivo sea profundizar los esfuerzos para la erradicación de los prejuicios y de concepciones incompatibles con la libertad de religión o de convicciones y garantizar el respeto al pluralismo y la aceptación de la diversidad en materia de religión y de convicciones. Estima igualmente que los Estados deberían adoptar medidas apropiadas para garantizar la igualdad de derechos a las mujeres y a los hombres en el campo de la educación y de la libertad de religión o de convicciones y reforzar en particular la protección del derecho de las niñas a la educación, especialmente de las que pertenezcan a grupos vulnerables. Condena todas las formas de intolerancia y de discriminación fundadas en la religión o las convicciones y particularmente las que se manifiestan en los programas y los manuales escolares. Estima que la educación debería aspirar tanto a la erradicación de las condiciones que perpetúan y agravan las manifestaciones de la intolerancia religiosa como a la promoción de la comprensión y de la cooperación. Estima también que la actitud de los padres constituye un factor esencial de la formación de los niños y que, por lo tanto, sería particularmente necesario alentar y apoyar a los padres para que puedan cumplir con plenitud su función en la educación en materia de tolerancia y no discriminación.
En materia de religión o de convicciones, deberían ser considerados como principios directores de la política de educación los siguientes: El fortalecimiento de la perspectiva universal de la educación y del conocimiento en materia de religión o de convicciones en todos los niveles. El conocimiento, la comprensión y el respeto a todos los pueblos, a sus civilizaciones, sus valores y sus modos de vida, incluyendo las culturas de las etnias nacionales y las de otras naciones y en particular el estudio de las diferentes religiones y convicciones para favorecer el aprecio mutuo de sus particularidades respectivas por las enseñanzas de los idiomas y el estudio de sus influencias recíprocas para fomentar la comprensión interreligiosa y la tolerancia. Y la conciencia de la interdependencia creciente de los pueblos y de las naciones y la promoción de la solidaridad internacional.
Debemos tener muy claro que el enemigo del Estado no es la religión sino esa su corrupción que es la teocracia fundamentalista. En esta Eurabia, como diría Oriana Fallacci, ¿quién tiene que integrarse, ellos o nosotros? Si dices lo que piensas sobre el Vaticano, sobre la Iglesia Católica, sobre el Papa, sobre Jesucristo, sobre los santos, sobre los judíos, sobre los protestantes, no te pasa nada. Pero si haces lo mismo con el Islam, con el Corán, con Mahoma, te conviertes en racista y xenófobo y blasfemo y culpable de discriminación racial. ¡Ojo al que se atreva a abandonar la recta vía de lo Politically Correct! Espero que el Santiago Apóstol de la Catedral de Santiago de Compostela siga siendo la misma figura que he conocido en mi tierra gallega. Las mezquitas surgen como hongos, supongo que las Iglesias surjan de la misma forma en Arabia, ¿o no? El despotismo puede prescindir de la fe; la libertad, no.
Agustín Villanueva
Profesor de Economía Aplicada UMH
2006/11/08 |